Una barra sometida a fuerzas o pares situados en un plano que contiene a su eje longitudinal se llama viga. Se supone que las fuerzas actúan perpendicularmente a dicho eje longitudinal.

Las cargas aplicadas a una viga no solo dan origen a tensiones internas de flexión y cortantes en la barra, sino que hacen que esta flecte en sentido perpendicular a su eje longitudinal, produciendo una deformación.

Esta deformación se suele expresar en función de la flecha desde la posición no deformada. Su valor es la distancia desde la superficie neutra de la viga deformada hasta la posición original de esta superficie. La figura adoptada por la superficie neutra deformada se conoce como 'curva elástica' de la viga.

Es necesario que la viga no supere en ningún punto las máximas tensiones admisibles pero, además, sus deformaciones no deben superar ciertos valores máximos fijados por las normas o el buen uso. Por consiguiente, además del cálculo de las tensiones es esencial que el proyectista sea capaz de determinar las flechas.